jueves, 11 de noviembre de 2010

Confusión

Hoy llegué a casa derrotado, una profunda tristeza me abrumaba. Hoy aconteció una decepción más, asociada a un intento vano de convertir una relación maravillosa de amistad en algo más. Hace poco descubrí, oculto tras la cotidianidad y la rutina, a un ser de luz increible, un ser que iluminó mi ya desgastada existencia y que me hizo volver a experimentar sensaciones que creí olvidadas, me hizo sentir vivo nuevamente. Pero me di cuenta de que a pesar de lo que me hace sentir, no está bien lo que estoy haciendo con ella, quiero convertirla en algo que la denigraría, que al final creo le haría mucho daño. No puedo ni quiero lastimarla, y continuar con mi afán solo eso lograría. Debo renunciar ahora a esto, pero no se como hacerlo. Espero encontrar fuerza en mi debilidad, y cordura en mi locura para detener mis instintos.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Deseo contenido

La asfixiante rutina se ha vuelto a romper.
La inocente charla se transformó en un compromiso para salir, con etiqueta blanca de inocencia pero deseando se tornara de un rojo intenso.
Incrédulo, como siempre, dejé llegar la fecha sin pena ni gloria.
Sigue en pie la propuesta?, me preguntaron, mi mente comenzó a elaborar retorcidas ideas sobre lo que podría llegar a suceder esa noche, las expectativas crecieron, la imaginación se desbordó y mi deseo creció.
Las 9:00 PM, es tiempo.
¿Dondé está?... Hola ¿Como estas?, ¿Estás lista?, no te veo por ningún lado.
Me equivoqué de calle, maldita ansiedad que me ciega.
La recepción es fria, congela mis ánimos y no se como leerlo, se comporta distante, ajena y nerviosa, se arrepintió tal vez.
El trayecto en el auto se vuelve incómodo, charla trivial: el tráfico, el trabajo, el clima. Evade la mirada, no mantiene contacto visual, ve sin ver por la ventanilla como buscando algo sin voluntad.
Finalmente llegamos.
El lugar, como cualquier otro de la ciudad, desangelado y simple.
Por fin entramos y mi nerviosismo crece, la incertidumbre devora sin miramientos mis entrañas.
¿Qué va ha pasar?, ¿Qué puede pasar?, ¿Qué quiero que pase?, mi deseo se multiplica desorbitantemente y ... Nada pasó.
El espectáculo de dos horas se convirtió en una maldita tortura: su cercania, el calor de su cuerpo, los inocentes roces, mis miradas furtivas, sus pequeños senos... Mi deseo contenido.