El desasosiego me a hecho su presa hoy, los minutos se arrastran en el reloj.
La imagen de ella se presenta continuamente en mi mente, la posibilidad de tenerla me tiene en vilo. Pasado medio día la angustia se agudiza y la posibilidad se diluye rápidamente, la sensación de su cuerpo cerca se recrea en mi cabeza, tentandome y haciendome desearla más... quisiera detener el tiempo...todavia puede verme, no es tan tarde... si lo es, solo busco aferrarme a la idea para no caer en la deseperación, es una mala consejera. Tengo que hacer uso de lo poco que queda de cordura en mi pensar, pero me miento, me convenzo de que tal vez mañana será.
Mi corazón lo cree a pie juntillas...aunque se que no es verdad.
jueves, 3 de diciembre de 2009
sábado, 14 de noviembre de 2009
Rememorando
Anoche, una vez más, fuí en busca de la fácil, pero efímera, quimera de la felicidad comprada, tratando de embotar mis sentidos con falsas caricias, aquellas que se obtienen cuando el dinero, la necesidad y el deseo se encuentran.
El encuentro con ella, objeto de mis deseos actuales, siguió el curso normal: ¿Se encuentra X? ¿Puede llevarla a mi mesa?.
Pronto la tenía frente a mi... junto a mi... dentro de mi.
Su cuerpo me abruma y su perfume comienza el lento proceso de hechizarme, de bajarme la guardía y eliminar mi natural desconfianza. Forcejeo y la racionalidad pelea a muerte con mi líbido, batalla perdida de antemano, el campo estaba minado con mis carencias e inseguridades. Con la razón muerta, mi cuerpo reacciona a sus caricias, la rodeo con mis brazos y aspiro con fuerza el olor de su piel en la nuca, en su pelo, en sus hombros... uno más de mis sentidos enloquece y mis ojos me regalan la vista del nacimiento de sus senos, turgentes y pequeños. Mi vista se nubla y no puedo resistir más el deseo de tenerla. Ella lo sabe, me tiene, puede hacer de mi lo que quiera... o nada si le place.
El encuentro con ella, objeto de mis deseos actuales, siguió el curso normal: ¿Se encuentra X? ¿Puede llevarla a mi mesa?.
Pronto la tenía frente a mi... junto a mi... dentro de mi.
Su cuerpo me abruma y su perfume comienza el lento proceso de hechizarme, de bajarme la guardía y eliminar mi natural desconfianza. Forcejeo y la racionalidad pelea a muerte con mi líbido, batalla perdida de antemano, el campo estaba minado con mis carencias e inseguridades. Con la razón muerta, mi cuerpo reacciona a sus caricias, la rodeo con mis brazos y aspiro con fuerza el olor de su piel en la nuca, en su pelo, en sus hombros... uno más de mis sentidos enloquece y mis ojos me regalan la vista del nacimiento de sus senos, turgentes y pequeños. Mi vista se nubla y no puedo resistir más el deseo de tenerla. Ella lo sabe, me tiene, puede hacer de mi lo que quiera... o nada si le place.
domingo, 10 de mayo de 2009
Arrepentimiento
Mi deseo, bruscamente despertado hace unos instantes, languidece rápidamente en un rincón de mi consciencia. Solo la verborrea de mi interlocutor en turno retumba en mis oidos, sin sentido alguno ya, carente de significado. No necesito más argumentos, mis intenciones han muerto, se esfumaron antes de siquiera ver la luz del día. Las mató mi remordimiento anticipado, las ha matado con una sola frase: ¿Será correcto?...
domingo, 3 de mayo de 2009
Reclusión
Bitacora: Tercer día de encierro en casa y la claustrofobia comienza a hacer estragos en mi. Dicen que la soledad es cabrona, pero quien la aguanta más; ergo ¿Ahóra soy más cabrón? no creo...
Es difícl de explicar porqué después de tanto refunfuñar por la falta de tiempo por carga de trabajo, no sabe uno que hacer con unas inesperadas vacaciones forzadas, pero así es. El tiempo libre, inesperado, puede pasar sin pena ni gloría y además arrastrarse tan lentamente que puedes sentir lo doloroso de su pérdida insulsa.
De modo que hay que buscar formas productivas, o al menos divertidas, de utilizar ese tiempo. ¿Qué hacer? La puerta falsa, que invita a derrochar este valioso recurso en trivialidades, es muy amplia y siempre está abierta de par en par. Qué mas da, yo no solicité este paro de labores, así que desperdiciemos un pequeño trozo de nuestra existencia en... videojuegos? Lo intenté, pero el fastidio se hizo presente muy pronto, y los niños terminaron por hurtarme continuamente mi turno para jugar. ¿Que tal un maratón sexual? Puestísimo me dispongo a buscar la forma de iniciarlo, pero... el fantasma de la epidemia de influenza una vez más se encarga de entorpecer mis planes. Los cuestionamientos se encargan de enfriar inmedíatamente mi líbido: que si es seguro hacerlo ante la epidemia, que si me lave las manos, que si podría sin besos ¿? sin besos..?. Me resigno a desechar la idea y comienzo a urgar en mi mente, buscando una alternativa mejor que el sexo... no la encuentro, no se me ocurre ninguna actividad divertida, y lo suficientemente aséptica, como para considerarla segura. Seguridad? quien quiere seguridad, solo quería ocupar mejor mi tiempo.
Como podrán ver terminé escribiendo esto, que falta de imaginación, no?
Me sirvió, busqué catarsis y medio la encontré, pero sigo aún frustado por la idea de estar desperdiciando tiempo... que despúes necesitaré.
Adiós...maldita influenza.
Es difícl de explicar porqué después de tanto refunfuñar por la falta de tiempo por carga de trabajo, no sabe uno que hacer con unas inesperadas vacaciones forzadas, pero así es. El tiempo libre, inesperado, puede pasar sin pena ni gloría y además arrastrarse tan lentamente que puedes sentir lo doloroso de su pérdida insulsa.
De modo que hay que buscar formas productivas, o al menos divertidas, de utilizar ese tiempo. ¿Qué hacer? La puerta falsa, que invita a derrochar este valioso recurso en trivialidades, es muy amplia y siempre está abierta de par en par. Qué mas da, yo no solicité este paro de labores, así que desperdiciemos un pequeño trozo de nuestra existencia en... videojuegos? Lo intenté, pero el fastidio se hizo presente muy pronto, y los niños terminaron por hurtarme continuamente mi turno para jugar. ¿Que tal un maratón sexual? Puestísimo me dispongo a buscar la forma de iniciarlo, pero... el fantasma de la epidemia de influenza una vez más se encarga de entorpecer mis planes. Los cuestionamientos se encargan de enfriar inmedíatamente mi líbido: que si es seguro hacerlo ante la epidemia, que si me lave las manos, que si podría sin besos ¿? sin besos..?. Me resigno a desechar la idea y comienzo a urgar en mi mente, buscando una alternativa mejor que el sexo... no la encuentro, no se me ocurre ninguna actividad divertida, y lo suficientemente aséptica, como para considerarla segura. Seguridad? quien quiere seguridad, solo quería ocupar mejor mi tiempo.
Como podrán ver terminé escribiendo esto, que falta de imaginación, no?
Me sirvió, busqué catarsis y medio la encontré, pero sigo aún frustado por la idea de estar desperdiciando tiempo... que despúes necesitaré.
Adiós...maldita influenza.
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